11 agosto 2011

37º Cata Flamenca de Montilla, Memorial Enrique Morente




Venta de Entradas www.montilla-moriles.travel

PRECIO: 20 € Las Camachas, Los Arcos, Luna Centro y la propia Peña
La Cata Flamenca, uno de los festivales más señeros del panorama veraniego andaluz, se convierte este año en un merecido memorial al desaparecido ENRIQUE MORENTE.

Es por ello que la Peña Flamenca “El Lucero” de Montilla, organizadora del evento, cuenta intencionadamente para ello con las dos máximas figuras del cante morentiano: ESTRELLA MORENTE y ARCÁNGEL.

El cartel de lujo se redondea con ANTONIO MEJÍAS, flamante ganador del último Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, ANTONIO CARBONELL, cuñado del genio granaíno, con un largo recorrido dentro y fuera de nuestro arte, y KIKI MORENTE, hijo del maestro albayzinero y joven flamenco con proyección.

El acto cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Montilla y el precio de la localidad, más que razonable a la vista del magnífico cartel, es de 20 euros.

Evento creado por la Peña Flamenca "El Lucero" de Montilla







SABADO 27 DE AGOSTO, 22,30


IES INCA GARCILASO


MONTILLA

Cantaores: ESTRELLA MORENTE, ARCÁNGEL, ANTONIO MEJÍAS, ANTONIO CARBONELL y KIKI MORENTE








AL TOQUE: José Carbonel “Montoyita”, José Carbonel “Monty”, Miguel Angel Cortés y Francis Pinto.









La Guitarra de Moraito Chico ya es Leyenda


Crespones negros cuelgan de la bandera del flamenco, un género que está de luto porque ha muerto Moraíto Chico, el guitarrista al que bastaba una genialidad entre las cuerdas o una 'pataíta' por bulerías, tan penetrante y pasmosa, para hacer llorar de gozo a los auditorios más diversos.

Iba a cumplir el mes próximo 55 años de edad y la muerte le sobrevino sobre las diez y media de la mañana de este miércoles por mor de un encharcamiento pulmonar en el Hospital General de Jerez de la Frontera, donde se encontraba ingresado por un cáncer de pulmón tras el enfisema que le sobrevino hace unos cuatro años.
El mundo del flamenco está consternado por cuanto Moraíto era, aparte de un instrumentista admirado por todos, desde Paco de Lucía a la nueva generación, un ser humano de difícil cotejo que recibirá el último adiós de sus incondicionales, amigos y seguidores a las 12.00 de la mañana en el Cementerio Municipal de Jerez de la Frontera.
Símbolo del mejor toque gitano de este tiempo, Moraíto había culminado el ciclo de la escuela jerezana y era la escolta preferida de José Mercé, con quien se le recuerda ya enfermo en la última actuación sevillana, concretamente en el Teatro de la Maestranza el 22 de enero de 2011, donde dejó a todos absortos con un toque por tangos con bulerías de espeluzno, magia heredada de la tradición familiar, tan significativa, como de los dos factores que para él determinaban su toque, tal que las vivencias con sus gentes, en Jerez, y su amor al cante, ya que se tenía por un cantaor frustrado.
Y es que Manuel Moreno Junquera, que así era su nombre de pilas, nació en el jerezano barrio de Santiago. Fue hijo del también guitarrista Juan Morao, sobrino del maestro Manuel Morao y padre de Diego del Morao, legatario de su ilustre padre que va camino de hacer historia.
Se inició a los diez años de edad en los 'Jueves Flamencos' de su localidad natal, y en la década de los ochenta figuró en los tablaos madrileños de Los Canasteros y La Venta del Gato, alternando sus actuaciones con la participación en festivales y peñas flamencas.
Guitarrista que bien temprano destacó por su hondura y su elevado magisterio en el difícil arte del acompañamiento, llegó a tocarle a figuras tan señeras como Antonio Mairena, Terremoto de Jerez, Aurelio Sellés, La Perla de Cádiz, Manolo Caracol, Sordera de Jerez, El Chocolate, La Paquera de Jerez o Camarón de la Isla, entre otros.
Premiado en dos ocasiones en el Concurso Nacional de Guitarra Flamenca de Jerez (1972 y 1986), cuenta con cuatro primeros premios por bulerías en su tierra natal y fue distinguido en 1984 con la Copa Jerez, amén de ser nominado finalista del II Giraldillo del Toque (1990). A los anteriores hay que unir el Premio Charles Cros (1993), el Premio de la Asociación Nacional de Críticos de Arte Flamenco (1999), el Premio Nacional de Guitarra, de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1999), el premio Disco Revelación de Acompañamiento, de Flamenco Hoy (2000), revista audiovisual que lo volvió a premiar en 2001 por ser 'la mejor guitarra de acompañamiento', o la Distinción Peña Flamenca Chaquetón (2011).
Entre sus espectáculos figuran 'Al son de Jerez' (1994), para la VIII Bienal de Sevilla, en el que ofreció una acogida especial a SM. la Reina, 'Al son de Moraíto' (1998), que estrenó en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, y de nuevo 'Al son de Moraíto', para la XI Bienal de Sevilla (2000), a más de 'Trilogía flamenca' en la XII Bienal (2002), o 'Jerez, la uva y el cante' (2010).
Su toque apareció en la discografía en 'Los Faraones' (1972) y ha acompañado a todas las grandes figuras de este tiempo, disponiendo en solitario de los trabajos 'Morao y Oro' (1992) y 'Morao, Morao' (1999), donde evidencia no sólo conocer la herencia de la que parte su toque, sino a ejecutarlo siempre en un estado de hondura y gracia portentosos.
Manuel Moreno Junquera, 'Moraíto Chico', nació en Jerez de la frontera el 13 de septiembre de 1956 y falleció en la misma localidad el 10 de agosto de 2011




13 diciembre 2010

Fallece Enrique Morente, el gran pope del flamenco


El gran revolucionario del cante ha fallecido a los 67 años
El artista que sentaba cátedra cada vez que desbordaba su capacidad creativa. Con su cante ancho y arriesgado. Con ese eco tan personal de su voz. Enrique Morente (Granada, 1942) ha fallecido en Madrid tras las complicaciones surgidas a raíz de una operación (inicialmente se dijo que de úlcera pero se trataba de cáncer de esófago) que desembocó en un infarto cerebral.

El gran renovador del flamenco y el primer galardonado con el Premio Nacional de Música (1994) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2006) ha tenido a sus muchísimos seguidores en vilo desde que el pasado jueves empezaron a circular informaciones sobre la gravedad de su situación. Y los pronósticos más pesimistas finalmente se han confirmado. Cuando ha fallecido (a las 16.40 horas) en la clínica privada La Luz, el hospital era un auténtico hormiguero de famosos (desde Joaquín Sabina hasta Antonio Carmona) y periodistas.

Morente es una de las personalidades que más huella ha dejado en la definición del flamenco contemporáneo. "Me criticaban por ser innovador y no ser gitano", dijo a este diario en 1993 antes de cantar en el Grec. "Hay que ser salvaje, libre y cantar lo que te salga", aseguró un año después, antes de abrir el ciclo Músiques del món en el Jazz Sí Club. Ha participado en todos los festivales flamencos de Barcelona. El Liceu, el Palau de la Música y hasta el remodelado El Molino... No hay rincón de la ciudad por el que no haya paseado su arte.

Los 49 palos y medio del jondoNacido el día de Navidad (de aquí a 12 días hubiera cumplido 68 años) en el barrio del Albaicín,siendo un adolescente viajó a Madrid para abrirse camino y empezó a trabajar en tablaos como Las Cuevas de Nemesio, Zambra y el Café de Chinitas, donde fue conocido inicialmente como Enrique el Granaíno. Pronto se relacionó con maestros como Manolo de Huelva, Pepe de la Matrona y Manolo Caracol, convirtiéndose en uno de los cantaores más completos de su generación, como demostró en sus dos primeros discos, Cante flamenco (1967), con el guitarrista Félix de Utrera, y Cantes antiguos del flamenco (1968), con Niño Ricardo.
Sus ganas de innovar le llevaron a experimentar buscando la renovación en la mezcla de las distintas formas de expresión flamenca y desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1971), adaptaciones de poetas como San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado y Guillén se convirtieron en una constante de sus letras.
El cantaor, que presumía de ser el único capaz de cantar los "49 palos y medio del jondo", volvió al cante puro, con el Homenaje a don Antonio Chacón (1977), por el que recibió el Premio Nacional de Música Popular, y Morente-Sabicas (1990). Pero pronto le entraron de nuevo ganas de hacer travesuras --"el flamenco que yo hago es... torcido", admitió hace solo un año-- y se consolidó en el panorama vanguardista musical con el imborrable Omega, grabado en 1997 con Lagartija Nick, y su aproximación a la obra de Federico García Lorca de Poeta en Nueva York y a las canciones de Leonard Cohen.
Fusión con África y CubaEn el 2002 presentó el espectáculo África, Cuba, Cai, basado en la fusión de la música africana, cubana y el cante flamenco. Un año después, rindió tributo a la guitarra española en El pequeño reloj,donde colaboraron guitarristas como Ramón Montoya, Tomatito y Niño Josele. En el 2005 presentó 'Morente sueña La Alhambra' y exhibió su inevitable gusto por la experimentación y la fusión. En el 2006 actuó junto a Sara Baras y Vicente Amigo en el Festival de Flamenco de Londres, en el que le bautizaron como "el Picasso del flamenco". Qué premonitorio.
Su siguiente lanzamiento fue precisamente Pablo de Málaga (2008), en el que puso voz y música a textos del pintor malagueño. Curiosamente, entre sus 23 grabaciones no tenía un álbum de directos hasta que en el 2009 se animó a hacerlo porque, según dijo con sorna, "la tarjeta de crédito estaba tiesa". E incluyó un tema nuevo en compañía de los suyos, Estrella Morente (cantaora que sigue la genial estela de su padre), Soleá (la hija universitaria que estaba a punto de dar el salto a la música), Enrique (el pequeño que se curtía haciéndole coros durante sus giras) y sus nietos.
Justo la noche anterior a la operación, dio por finalizado el rodaje del documental del realizador Emilio Ruiz Barrachina El barbero de Picasso, en homenaje a Eugenio Arias (peluquero, amigo y confidente del pintor). Ese día pudo visionar las últimas escenas grabadas: su interpretación de la canciónGuern-Irak ante el cuadro El Guernica en el Museo Reina Sofía. Y la grabación en el estudio de la letra de Antonio Vega El Ángel Caído.
Innovador del flamenco
Si a Camarón se le atribuye la popularización del flamenco, a Morente se le puede adjudicar el título de gran innovador del género, una tarea que arrancó en 1996 con Omega, el disco que grabó con Lagartija Nick en el que fusionaba el flamenco con el rock alternativo, y que nunca abandonó del todo. La osadía y la provocación marcaron una carrera dedicada a fusionar el flamenco de raíz con todas las músicas posibles. Junto con el guitarrista Paco de Lucía, Morente estaba considerado como una de las figuras más emblemáticas de una música que también puede identificarse como una manera de vivir.
Mientras ha durado la hospitalización, el músico ha estado acompañado por su esposa Aurora, sus tres hijos y muchos de sus amigos más íntimos que no han parado de llorar desde que se conoció la gravedad del caso. El cantaor, que hace menos de un mes estaba cantando, suspendió las actuaciones previstas para mediados de diciembre tras las complicaciones postoperatorias. Para el próximo marzo, estaba previsto el lanzamiento de El barbero de Picasso, un disco y un documental en el que profundizaba aún más en la figura del pintor malagueño, al que ya había dedicado otros discos.
La noticia de su fallecimiento ha caído como una bomba entre sus numerosos seguidoresy en general en el mundo de la música. Apenas hace unas semanas fallecía Marío Pacheco, productor de algunos de los discos flamencos más importantes de las últimas décadas, y ahora desaparece uno de los artistas fundamentales del género.
Varios discos pendientes
Nacido en Granada, en el barrio del Albaicín, el cantaor que más innovó en un género donde impera la ortodoxia tenía varios discos entre manos pendientes. Hace poco más de una semana, mientras participaba personalmente en Madrid en las oficinas de Universal en las mezclas de El barbero de Picasso, ya hacía planes para el próximo: "En cuanto acabemos con esto nos metemos con el percusionista Mark Roadh", comentó en Universal. Como siempre, quería seguir trasgrediendo. Compaginaba su tarea como músico con la producción de los discos de su hija Estrella Morente.
El barbero de Picasso incluye, entre otros temas, El ángel caído, una canción dedicada a Antonio Vega que el cantaor interpretó en el homenaje al creador de La chica de ayer. Junto al CD se ha grabado documental en el que se ve a Morente en el Museo Reina Sofía cantando junto al Guernica de Picasso, en Granada en escenarios escogidos personalmente por él, en el Liceo acompañado por Eric Jiménez, batería de Los planetas, y en el museo de la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya, donde se exhibe la colección de Eugenio Arias, peluquero y amigo del pintor malagueño. El documental, dirigido por Emilio Borrachina, se estrenará en el Festival de Cine de Málaga.
Morente que había creado su propio sello, Discos Pobreticos, había grabado con casi todas las grandes compañías pero firmó en los últimos tiempos una licencia exclusiva con Universal. Las personas que le conocían además de admirarle como cantaor destacan su importancia como creador. Siempre andaba con mil ideas en la cabeza. En su casa de Granada, en el barrio de casas encaladas del Albaicín, instaló su propio estudio y en su ordenador reposan muchos proyectos en marcha y sin concluir del todo. Era tan perfeccionista que nunca daba un trabajo por acabado. Literalmente había que arrancarle los discos de la mano.
"Nunca he pretendido innovar sino crear y expresarme", aseguró con motivo de la reedición de Omega, el disco que supuso una inflexión en su carrera y que tuvo una continuidad en colaboraciones con Señor Chinarro, el guitarrista Pat Metheny y discos como El pequeño Reloj (1993) y Morente sueña la Alambra (1995). Antes había grabado al menos una docena de álbumes cultivando a los clásicos.
Creador infatigable
Morente se conocía bien. Cuando se metía en el estudio para grabar entraba por una puerta y salía por la contraria. Definía sus grabaciones como "tornados" en los que se fundía la raíz del flamenco con cualquier música posible. Creador incansable pero también gran disperso, solía bromear con que le hubiera gustado ser cantante de rock. Amigo de Antonio Arias y de Jota, cantante de Los Planetas, compartía con ambos sus ansias de experimentar con los sonidos del pasado y el futuro. Desde que publicó el discoPablo de Málaga quedó prendado de los sonidos de la batería de Eric Jiménez -también integrante de Los Planetas- con el que mantenía una de sus vías creativas sobre lo que él denominaba como el silencio del cante.
El día de Navidad el cantaor hubiera cumplido 68 años, una edad impensable para cualquiera que lo conociera. Era un personaje tan bonachón y con tanta energía que parecía mucho más joven. Humilde como solo los genios pueden serlo, gran conversador, con un sentido del humor agudísimo y una personalidad increíble, el mundo del flamenco pierde a un personaje irrepetible. Su aprendizaje fue autodidacta. Creció escuchando en la radio a los antiguos, especialmente a Antonio Chacón. Ejerció como cantor de la catedral antes de partir hacia Madrid a los 17 años para desarrollar su carrera. Con el tiempo acabaría por volver a su Granada natal donde se instaló en un carmen (casa popular) y donde ejercía como gran maestro de ceremonias.



fuente de información el periodico y el Pais

Trayectoria:











Fallece Enrique Morente, el gran pope del flamenco


El gran revolucionario del cante ha fallecido a los 67 años
El artista que sentaba cátedra cada vez que desbordaba su capacidad creativa. Con su cante ancho y arriesgado. Con ese eco tan personal de su voz. Enrique Morente (Granada, 1942) ha fallecido en Madrid tras las complicaciones surgidas a raíz de una operación (inicialmente se dijo que de úlcera pero se trataba de cáncer de esófago) que desembocó en un infarto cerebral.

El gran renovador del flamenco y el primer galardonado con el Premio Nacional de Música (1994) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2006) ha tenido a sus muchísimos seguidores en vilo desde que el pasado jueves empezaron a circular informaciones sobre la gravedad de su situación. Y los pronósticos más pesimistas finalmente se han confirmado. Cuando ha fallecido (a las 16.40 horas) en la clínica privada La Luz, el hospital era un auténtico hormiguero de famosos (desde Joaquín Sabina hasta Antonio Carmona) y periodistas.

Morente es una de las personalidades que más huella ha dejado en la definición del flamenco contemporáneo. "Me criticaban por ser innovador y no ser gitano", dijo a este diario en 1993 antes de cantar en el Grec. "Hay que ser salvaje, libre y cantar lo que te salga", aseguró un año después, antes de abrir el ciclo Músiques del món en el Jazz Sí Club. Ha participado en todos los festivales flamencos de Barcelona. El Liceu, el Palau de la Música y hasta el remodelado El Molino... No hay rincón de la ciudad por el que no haya paseado su arte.

Los 49 palos y medio del jondoNacido el día de Navidad (de aquí a 12 días hubiera cumplido 68 años) en el barrio del Albaicín,siendo un adolescente viajó a Madrid para abrirse camino y empezó a trabajar en tablaos como Las Cuevas de Nemesio, Zambra y el Café de Chinitas, donde fue conocido inicialmente como Enrique el Granaíno. Pronto se relacionó con maestros como Manolo de Huelva, Pepe de la Matrona y Manolo Caracol, convirtiéndose en uno de los cantaores más completos de su generación, como demostró en sus dos primeros discos, Cante flamenco (1967), con el guitarrista Félix de Utrera, y Cantes antiguos del flamenco (1968), con Niño Ricardo.
Sus ganas de innovar le llevaron a experimentar buscando la renovación en la mezcla de las distintas formas de expresión flamenca y desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1971), adaptaciones de poetas como San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado y Guillén se convirtieron en una constante de sus letras.
El cantaor, que presumía de ser el único capaz de cantar los "49 palos y medio del jondo", volvió al cante puro, con el Homenaje a don Antonio Chacón (1977), por el que recibió el Premio Nacional de Música Popular, y Morente-Sabicas (1990). Pero pronto le entraron de nuevo ganas de hacer travesuras --"el flamenco que yo hago es... torcido", admitió hace solo un año-- y se consolidó en el panorama vanguardista musical con el imborrable Omega, grabado en 1997 con Lagartija Nick, y su aproximación a la obra de Federico García Lorca de Poeta en Nueva York y a las canciones de Leonard Cohen.
Fusión con África y CubaEn el 2002 presentó el espectáculo África, Cuba, Cai, basado en la fusión de la música africana, cubana y el cante flamenco. Un año después, rindió tributo a la guitarra española en El pequeño reloj,donde colaboraron guitarristas como Ramón Montoya, Tomatito y Niño Josele. En el 2005 presentó 'Morente sueña La Alhambra' y exhibió su inevitable gusto por la experimentación y la fusión. En el 2006 actuó junto a Sara Baras y Vicente Amigo en el Festival de Flamenco de Londres, en el que le bautizaron como "el Picasso del flamenco". Qué premonitorio.
Su siguiente lanzamiento fue precisamente Pablo de Málaga (2008), en el que puso voz y música a textos del pintor malagueño. Curiosamente, entre sus 23 grabaciones no tenía un álbum de directos hasta que en el 2009 se animó a hacerlo porque, según dijo con sorna, "la tarjeta de crédito estaba tiesa". E incluyó un tema nuevo en compañía de los suyos, Estrella Morente (cantaora que sigue la genial estela de su padre), Soleá (la hija universitaria que estaba a punto de dar el salto a la música), Enrique (el pequeño que se curtía haciéndole coros durante sus giras) y sus nietos.
Justo la noche anterior a la operación, dio por finalizado el rodaje del documental del realizador Emilio Ruiz Barrachina El barbero de Picasso, en homenaje a Eugenio Arias (peluquero, amigo y confidente del pintor). Ese día pudo visionar las últimas escenas grabadas: su interpretación de la canciónGuern-Irak ante el cuadro El Guernica en el Museo Reina Sofía. Y la grabación en el estudio de la letra de Antonio Vega El Ángel Caído.
Innovador del flamenco
Si a Camarón se le atribuye la popularización del flamenco, a Morente se le puede adjudicar el título de gran innovador del género, una tarea que arrancó en 1996 con Omega, el disco que grabó con Lagartija Nick en el que fusionaba el flamenco con el rock alternativo, y que nunca abandonó del todo. La osadía y la provocación marcaron una carrera dedicada a fusionar el flamenco de raíz con todas las músicas posibles. Junto con el guitarrista Paco de Lucía, Morente estaba considerado como una de las figuras más emblemáticas de una música que también puede identificarse como una manera de vivir.
Mientras ha durado la hospitalización, el músico ha estado acompañado por su esposa Aurora, sus tres hijos y muchos de sus amigos más íntimos que no han parado de llorar desde que se conoció la gravedad del caso. El cantaor, que hace menos de un mes estaba cantando, suspendió las actuaciones previstas para mediados de diciembre tras las complicaciones postoperatorias. Para el próximo marzo, estaba previsto el lanzamiento de El barbero de Picasso, un disco y un documental en el que profundizaba aún más en la figura del pintor malagueño, al que ya había dedicado otros discos.
La noticia de su fallecimiento ha caído como una bomba entre sus numerosos seguidoresy en general en el mundo de la música. Apenas hace unas semanas fallecía Marío Pacheco, productor de algunos de los discos flamencos más importantes de las últimas décadas, y ahora desaparece uno de los artistas fundamentales del género.
Varios discos pendientes
Nacido en Granada, en el barrio del Albaicín, el cantaor que más innovó en un género donde impera la ortodoxia tenía varios discos entre manos pendientes. Hace poco más de una semana, mientras participaba personalmente en Madrid en las oficinas de Universal en las mezclas de El barbero de Picasso, ya hacía planes para el próximo: "En cuanto acabemos con esto nos metemos con el percusionista Mark Roadh", comentó en Universal. Como siempre, quería seguir trasgrediendo. Compaginaba su tarea como músico con la producción de los discos de su hija Estrella Morente.
El barbero de Picasso incluye, entre otros temas, El ángel caído, una canción dedicada a Antonio Vega que el cantaor interpretó en el homenaje al creador de La chica de ayer. Junto al CD se ha grabado documental en el que se ve a Morente en el Museo Reina Sofía cantando junto al Guernica de Picasso, en Granada en escenarios escogidos personalmente por él, en el Liceo acompañado por Eric Jiménez, batería de Los planetas, y en el museo de la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya, donde se exhibe la colección de Eugenio Arias, peluquero y amigo del pintor malagueño. El documental, dirigido por Emilio Borrachina, se estrenará en el Festival de Cine de Málaga.
Morente que había creado su propio sello, Discos Pobreticos, había grabado con casi todas las grandes compañías pero firmó en los últimos tiempos una licencia exclusiva con Universal. Las personas que le conocían además de admirarle como cantaor destacan su importancia como creador. Siempre andaba con mil ideas en la cabeza. En su casa de Granada, en el barrio de casas encaladas del Albaicín, instaló su propio estudio y en su ordenador reposan muchos proyectos en marcha y sin concluir del todo. Era tan perfeccionista que nunca daba un trabajo por acabado. Literalmente había que arrancarle los discos de la mano.
"Nunca he pretendido innovar sino crear y expresarme", aseguró con motivo de la reedición de Omega, el disco que supuso una inflexión en su carrera y que tuvo una continuidad en colaboraciones con Señor Chinarro, el guitarrista Pat Metheny y discos como El pequeño Reloj (1993) y Morente sueña la Alambra (1995). Antes había grabado al menos una docena de álbumes cultivando a los clásicos.
Creador infatigable
Morente se conocía bien. Cuando se metía en el estudio para grabar entraba por una puerta y salía por la contraria. Definía sus grabaciones como "tornados" en los que se fundía la raíz del flamenco con cualquier música posible. Creador incansable pero también gran disperso, solía bromear con que le hubiera gustado ser cantante de rock. Amigo de Antonio Arias y de Jota, cantante de Los Planetas, compartía con ambos sus ansias de experimentar con los sonidos del pasado y el futuro. Desde que publicó el discoPablo de Málaga quedó prendado de los sonidos de la batería de Eric Jiménez -también integrante de Los Planetas- con el que mantenía una de sus vías creativas sobre lo que él denominaba como el silencio del cante.
El día de Navidad el cantaor hubiera cumplido 68 años, una edad impensable para cualquiera que lo conociera. Era un personaje tan bonachón y con tanta energía que parecía mucho más joven. Humilde como solo los genios pueden serlo, gran conversador, con un sentido del humor agudísimo y una personalidad increíble, el mundo del flamenco pierde a un personaje irrepetible. Su aprendizaje fue autodidacta. Creció escuchando en la radio a los antiguos, especialmente a Antonio Chacón. Ejerció como cantor de la catedral antes de partir hacia Madrid a los 17 años para desarrollar su carrera. Con el tiempo acabaría por volver a su Granada natal donde se instaló en un carmen (casa popular) y donde ejercía como gran maestro de ceremonias.



fuente de información el periodico y el Pais

Trayectoria:











Fallece Enrique Morente, el gran pope del flamenco

El gran revolucionario del cante ha fallecido a los 67 años
El artista que sentaba cátedra cada vez que desbordaba su capacidad creativa. Con su cante ancho y arriesgado. Con ese eco tan personal de su voz. Enrique Morente (Granada, 1942) ha fallecido en Madrid tras las complicaciones surgidas a raíz de una operación (inicialmente se dijo que de úlcera pero se trataba de cáncer de esófago) que desembocó en un infarto cerebral.

El gran renovador del flamenco y el primer galardonado con el Premio Nacional de Música (1994) y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2006) ha tenido a sus muchísimos seguidores en vilo desde que el pasado jueves empezaron a circular informaciones sobre la gravedad de su situación. Y los pronósticos más pesimistas finalmente se han confirmado. Cuando ha fallecido (a las 16.40 horas) en la clínica privada La Luz, el hospital era un auténtico hormiguero de famosos (desde Joaquín Sabina hasta Antonio Carmona) y periodistas.

Morente es una de las personalidades que más huella ha dejado en la definición del flamenco contemporáneo. "Me criticaban por ser innovador y no ser gitano", dijo a este diario en 1993 antes de cantar en el Grec. "Hay que ser salvaje, libre y cantar lo que te salga", aseguró un año después, antes de abrir el ciclo Músiques del món en el Jazz Sí Club. Ha participado en todos los festivales flamencos de Barcelona. El Liceu, el Palau de la Música y hasta el remodelado El Molino... No hay rincón de la ciudad por el que no haya paseado su arte.

Los 49 palos y medio del jondo
Nacido el día de Navidad (de aquí a 12 días hubiera cumplido 68 años) en el barrio del Albaicín,siendo un adolescente viajó a Madrid para abrirse camino y empezó a trabajar en tablaos como Las Cuevas de Nemesio, Zambra y el Café de Chinitas, donde fue conocido inicialmente como Enrique el Granaíno. Pronto se relacionó con maestros como Manolo de Huelva, Pepe de la Matrona y Manolo Caracol, convirtiéndose en uno de los cantaores más completos de su generación, como demostró en sus dos primeros discos, Cante flamenco (1967), con el guitarrista Félix de Utrera, y Cantes antiguos del flamenco (1968), con Niño Ricardo.
Sus ganas de innovar le llevaron a experimentar buscando la renovación en la mezcla de las distintas formas de expresión flamenca y desde Homenaje flamenco a Miguel Hernández (1971), adaptaciones de poetas como San Juan de la Cruz, fray Luis de León, García Lorca, Alberti, Machado y Guillén se convirtieron en una constante de sus letras.
El cantaor, que presumía de ser el único capaz de cantar los "49 palos y medio del jondo", volvió al cante puro, con el Homenaje a don Antonio Chacón (1977), por el que recibió el Premio Nacional de Música Popular, y Morente-Sabicas (1990). Pero pronto le entraron de nuevo ganas de hacer travesuras --"el flamenco que yo hago es... torcido", admitió hace solo un año-- y se consolidó en el panorama vanguardista musical con el imborrable Omega, grabado en 1997 con Lagartija Nick, y su aproximación a la obra de Federico García Lorca de Poeta en Nueva York y a las canciones de Leonard Cohen.
Fusión con África y Cuba
En el 2002 presentó el espectáculo África, Cuba, Cai, basado en la fusión de la música africana, cubana y el cante flamenco. Un año después, rindió tributo a la guitarra española en El pequeño reloj,donde colaboraron guitarristas como Ramón Montoya, Tomatito y Niño Josele. En el 2005 presentó 'Morente sueña La Alhambra' y exhibió su inevitable gusto por la experimentación y la fusión. En el 2006 actuó junto a Sara Baras y Vicente Amigo en el Festival de Flamenco de Londres, en el que le bautizaron como "el Picasso del flamenco". Qué premonitorio.
Su siguiente lanzamiento fue precisamente Pablo de Málaga (2008), en el que puso voz y música a textos del pintor malagueño. Curiosamente, entre sus 23 grabaciones no tenía un álbum de directos hasta que en el 2009 se animó a hacerlo porque, según dijo con sorna, "la tarjeta de crédito estaba tiesa". E incluyó un tema nuevo en compañía de los suyos, Estrella Morente (cantaora que sigue la genial estela de su padre), Soleá (la hija universitaria que estaba a punto de dar el salto a la música), Enrique (el pequeño que se curtía haciéndole coros durante sus giras) y sus nietos.
Justo la noche anterior a la operación, dio por finalizado el rodaje del documental del realizador Emilio Ruiz Barrachina El barbero de Picasso, en homenaje a Eugenio Arias (peluquero, amigo y confidente del pintor). Ese día pudo visionar las últimas escenas grabadas: su interpretación de la canciónGuern-Irak ante el cuadro El Guernica en el Museo Reina Sofía. Y la grabación en el estudio de la letra de Antonio Vega El Ángel Caído.
Innovador del flamenco
Si a Camarón se le atribuye la popularización del flamenco, a Morente se le puede adjudicar el título de gran innovador del género, una tarea que arrancó en 1996 con Omega, el disco que grabó con Lagartija Nick en el que fusionaba el flamenco con el rock alternativo, y que nunca abandonó del todo. La osadía y la provocación marcaron una carrera dedicada a fusionar el flamenco de raíz con todas las músicas posibles. Junto con el guitarrista Paco de Lucía, Morente estaba considerado como una de las figuras más emblemáticas de una música que también puede identificarse como una manera de vivir.
Mientras ha durado la hospitalización, el músico ha estado acompañado por su esposa Aurora, sus tres hijos y muchos de sus amigos más íntimos que no han parado de llorar desde que se conoció la gravedad del caso. El cantaor, que hace menos de un mes estaba cantando, suspendió las actuaciones previstas para mediados de diciembre tras las complicaciones postoperatorias. Para el próximo marzo, estaba previsto el lanzamiento de El barbero de Picasso, un disco y un documental en el que profundizaba aún más en la figura del pintor malagueño, al que ya había dedicado otros discos.
La noticia de su fallecimiento ha caído como una bomba entre sus numerosos seguidoresy en general en el mundo de la música. Apenas hace unas semanas fallecía Marío Pacheco, productor de algunos de los discos flamencos más importantes de las últimas décadas, y ahora desaparece uno de los artistas fundamentales del género.
Varios discos pendientes
Nacido en Granada, en el barrio del Albaicín, el cantaor que más innovó en un género donde impera la ortodoxia tenía varios discos entre manos pendientes. Hace poco más de una semana, mientras participaba personalmente en Madrid en las oficinas de Universal en las mezclas de El barbero de Picasso, ya hacía planes para el próximo: "En cuanto acabemos con esto nos metemos con el percusionista Mark Roadh", comentó en Universal. Como siempre, quería seguir trasgrediendo. Compaginaba su tarea como músico con la producción de los discos de su hija Estrella Morente.
El barbero de Picasso incluye, entre otros temas, El ángel caído, una canción dedicada a Antonio Vega que el cantaor interpretó en el homenaje al creador de La chica de ayer. Junto al CD se ha grabado documental en el que se ve a Morente en el Museo Reina Sofía cantando junto al Guernica de Picasso, en Granada en escenarios escogidos personalmente por él, en el Liceo acompañado por Eric Jiménez, batería de Los planetas, y en el museo de la localidad madrileña de Buitrago de Lozoya, donde se exhibe la colección de Eugenio Arias, peluquero y amigo del pintor malagueño. El documental, dirigido por Emilio Borrachina, se estrenará en el Festival de Cine de Málaga.
Morente que había creado su propio sello, Discos Pobreticos, había grabado con casi todas las grandes compañías pero firmó en los últimos tiempos una licencia exclusiva con Universal. Las personas que le conocían además de admirarle como cantaor destacan su importancia como creador. Siempre andaba con mil ideas en la cabeza. En su casa de Granada, en el barrio de casas encaladas del Albaicín, instaló su propio estudio y en su ordenador reposan muchos proyectos en marcha y sin concluir del todo. Era tan perfeccionista que nunca daba un trabajo por acabado. Literalmente había que arrancarle los discos de la mano.
"Nunca he pretendido innovar sino crear y expresarme", aseguró con motivo de la reedición de Omega, el disco que supuso una inflexión en su carrera y que tuvo una continuidad en colaboraciones con Señor Chinarro, el guitarrista Pat Metheny y discos como El pequeño Reloj (1993) y Morente sueña la Alambra (1995). Antes había grabado al menos una docena de álbumes cultivando a los clásicos.
Creador infatigable
Morente se conocía bien. Cuando se metía en el estudio para grabar entraba por una puerta y salía por la contraria. Definía sus grabaciones como "tornados" en los que se fundía la raíz del flamenco con cualquier música posible. Creador incansable pero también gran disperso, solía bromear con que le hubiera gustado ser cantante de rock. Amigo de Antonio Arias y de Jota, cantante de Los Planetas, compartía con ambos sus ansias de experimentar con los sonidos del pasado y el futuro. Desde que publicó el discoPablo de Málaga quedó prendado de los sonidos de la batería de Eric Jiménez -también integrante de Los Planetas- con el que mantenía una de sus vías creativas sobre lo que él denominaba como el silencio del cante.
El día de Navidad el cantaor hubiera cumplido 68 años, una edad impensable para cualquiera que lo conociera. Era un personaje tan bonachón y con tanta energía que parecía mucho más joven. Humilde como solo los genios pueden serlo, gran conversador, con un sentido del humor agudísimo y una personalidad increíble, el mundo del flamenco pierde a un personaje irrepetible. Su aprendizaje fue autodidacta. Creció escuchando en la radio a los antiguos, especialmente a Antonio Chacón. Ejerció como cantor de la catedral antes de partir hacia Madrid a los 17 años para desarrollar su carrera. Con el tiempo acabaría por volver a su Granada natal donde se instaló en un carmen (casa popular) y donde ejercía como gran maestro de ceremonias.


fuente de información el periodico y el Pais

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